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DOCE HORAS SIN PIEDAD

DOCE HORAS SIN PIEDAD

Jugando con el título de la obra maestra de Sidney Lumet doce hombres sin piedad (1957), el miércoles pasado viví un pequeño placer con unos amigos durante doce horas seguidas deambulando por Madrid.

Comenzamos a las 15 horas en el restaurante Casa Mundi, C/ Donoso Cortés 14, 91 446 60 06. Es una casa de comidas -cómo gusta este término en la actualidad!!!- donde el servicio es extraordinario y la materia prima es de lo mejorcito aunque mis amigos y yo discrepamos después del evento. Pedimos de entrada un matrimonio -boquerón en vinagre y anchoa de "santoña"- excelente, seguimos con unos huevos rotos con patatas y aquí me quisiera detener haciendo una sola pregunta, ¿qué diablos te aporta unos huevos ya sean de corral con patatas fritas ya sean de sartén? nada más que "la pringá"...Ojo, que "la pringá" es un placer inolvidable pero mi madre los hace como nadie y claro, las comparaciones son terribles. De segundo nos encontramos con un rabo de toro y con merluza rebozada con chipirones en su tinta -plato estrella de la casa-. Una de las claves del rabo es poder deshuesarlo sin ningún esfuerzo y éste estaba conseguido porque, además, le acompañaba una salsa donde predominaba la zanahoria y la pimienta realmente equilibrada, un placer para los sentidos. Respecto a la merluza con chipirones tengo dos matices. El primero es que había poca merluza rebozada en el plato y como saben, una merluza rebozada tampoco es una delicatessen y segundo, el chipirón y su salsa eran exquisitas. Pero la pregunta es, merece la pena pagar 22 euros por un plato así, la respuesta es no, no, no.

Por último, en cuanto al postre, se ciñó a un arroz con leche y debo decirles que es recomendable, sedoso y suficientemente regado en leche, no es mala opción. Respecto al vino, nos lanzamos como posesos a un Emilio Moro crianza 2005 magnum. Por desgracia, no soy ni químico ni enólogo para poder explicar que el formato de botella de 1,5 litros mejora la relación entre el volumen del vino y la capacidad de la botella que asegura una evolución más lenta y uniforme de su contenido. El vino tarda mucho más en iniciar su declive, aunque también necesita algo más de tiempo para alcanzar su momento de consumo. Lo que sí pudeo decirles es que es cierto gracias a la mejor comprobación posible, la empírica. En definitiva, el vino en sus últimas copas estaba exquisito, complejo, equilibrado y con persistencia final en el recuerdo, un pequeño placer.

A eso de las 18 horas, nos desplazamos a La Caleta, C/Joaquin Maria lopez, 44. tfno. 91 549 60 48. Es una taberna andaluza donde uno se lo pasa en grande por dos motivos. El primero es porque uno va alegre al recordar momentos memorables allí vividos en épocas de antaño, cuando uno pensaba que era el más guapo, el más listo, el más "enrollao" y el más "in" de todo Madrid y segundo porque, disfrutando de unos rones con coca cola en vasos de sidra, te das cuenta que ya no eres ninguna de las cuatro cosas anteriormente mencionadas y esto tiene su puntito. Pero, además, hay que admitir que el ambiente universitario que allí reina te alegra la vista y el espíritu canalla y locuaz. En definitiva, taberna con encanto donde puedes alimentarte de las típicas raciones del sur sin más pretensiones que las de crear una cama cálida y acogedora para los alcoholes posteriores.

Discúlpenme, pero yo soy un poquito más selectivo y me lanzo a cenar en otro lugar y descubro una maravilla, la marisquería El Barril de Argüelles, C/ Andrés Mellado, 69. Maravilla porque el local no está lleno -cosa bastante improbable en este lugar-, maravilla porque el camarero es un profesional y maravilla porque entras en estado de gracia al unirse la amistad, el buen vino y las grandes viandas. Tomamos unos berberechos al natural espectaculares, por su tamaño, por su textura y por su gran sabor a mar -y sin tierra!!!- y unos erizos que nos hicieron perder el sentido. Lo regamos con fino y con un albariño, Condes de Albarei sin grandes pretensiones pero muy digno. Atercipelado en boca y muy frutal. Yo, que ustedes, no me perdería visitar este lugar. También es restaurante, pero hay que abrigar la cartera al salir del local porque estará tiritando seguro.

Lamentablemete, el resto de la noche es secreto de sumario:)

LMR

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