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pequeños placeres

NI SÍ NI NO, SINO TODO LO CONTRARIO

NI SÍ NI NO, SINO TODO LO CONTRARIO

Estamos ante un restaurante llamado BROOKEI, C/Espronceda 34, Madrid, 28003, tlf. 91 441 05 01 que me deja sin palabras, pero ni para bien ni para mal, no sé si repetiría o no, no sé si me convertiría en un fan alocado del local como un treintañero sin cabeza ó lo quemaría al son de la mítica canción de David Bowie cat people (putting out the fire) http://www.youtube.com/watch?v=YWX_MFNOL_Y pero llamó mi atención.

Dos plantas diseñadas por Ignacio García de Vinuesa -Dios, este hombre es infatigable- moderno, con aire de bistró -poca separación entre mesas-, muy iluminado como El Corte Inglés y una música bastante desagradable, pero voy con humor y con ganas de agradar.

Comenzamos con un risotto de shiitake y espárragos verdes que, sorprendentemente es ligero, cremoso y muy sápido como el original foie en milhojas -aunque algo duro-. Empiezo a comprobar que la heterogeneidad de los allí presentes -abuelos, padres, amantes, novios con ganas, casados aburridos y otros- no me parecen mala mezcla y la música empieza a afinar, aunque sigo con ceguera parcial por la luz estridente.

Como segundo plato me esperaba un steak tartar con huevo de trufa. Soy bastante masoquista porque sólo lo pedí para despellejar su preparación ya que el que realiza el maravilloso ALDABA, C/Alberto Alcocer 5, 28036, Madrid es el mejor de Madrid. Pero mi sorpresa llega cuando me ofrecen probarlo antes de servirlo para comprobar el punto del aliño y ahí, ahí es donde me ganan porque es algo que nadie hace. La carne es sabrosa y bien cortada -aunque puede hacerse mejor- siendo la ración suficiente.

Para regar estos pequeños manjares observo la carta de vinos -moderna, arriesgada y ajustada de precio- y descorcho un SALIA 2008, D.O. MANCHUELA -12 euros en tienda-. Esta denominación se encuentra enmarcada entre los valles de los ríos Júcar y Cabriel -vamos, en Fuentealbilla-. Es un vino realizado con las uvas syrah y garnacha envejecido en barricas de roble francés, especiado, con toques tostados, ahumado y con un paso en boca equilibrado, sedoso y muy goloso. No quedarán nada mal si necesitan sorprender ó simplemente si no les suenan otros vinos de la carta.

En definitiva, local moderno con ganas de agradar y de ajustarse a los bolsillos maltrechos donde por 30 euros por persona pasarán una agradable velada siempre y cuando carezcan de fotofobia y tienen la suerte de que el DJ no haya sufrido ningún desengaño amoroso.  

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1 comentario

Angel Maldonado -

Gracias de nuevo por tan buenas recomendaciones. Buena nota tomada.

Francamente, es tan difícil agradar plenamente. El producto es esencial pero todo depende del dominio de las circunstancias que lo rodean, es precisamente en el dominio de todos y cada uno de esos detalles donde se encuentra la excelencia; la melodía global, tanto del lugar como de la compañía. En fin, una orquesta utópica en busca de mejores realidades.
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